RESEÑA

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Reseña Biográfica

Mario Opazo nace en Chile en mayo de 1969, vive y trabaja en Bogotá y es profesor de la Universidad Nacional de Colombia donde se desempeña como Profesor Asociado en el cargo de Coordinador Académico de la Maestría de Artes Plásticas y Visuales. Entre sus obras destacadas se encuentra el libro: “El perro estúpido y las fotos que nunca hice”, publicado por la Universidad Nacional de Colombia, un potente conjunto de imágenes escritas a manera de poesía en prosa, abocadas a señalar la memoria como potencia o fuerza creadora y su obra en video: “Olvido de arena”, a partir de la cual el filósofo colombiano radicado en Francia, Alfredo Gómez-Muller, escribió su ensayo político titulado: “Arte y memoria de la inhumanidad: acerca de un olvido de arena” publicado en el libro: La vulnérabilité du monde: Démocraties et violences à l’heure de la globalisation », editado por la Université Catholique de Louvain.

Ha participado en la 52º Bienal Internacional de Arte de Venecia en el 2007, la X Bienal de la Habana, la II Bienal de Mercosur y este año fue invitado a la Bienal de Monterrey en México. Fue ganador del Premio al Arte Latinoamericano en el MOLAA, Los Ángeles EE.UU. Ha participado en varias versiones de los RENCONTRES INTERNATIONALES PARÍS / BERLIN / MADRID en el Centro Georges Pompidou y en Beaux-arts de París y en el Museo Nacional Reina Sofía en Madrid, en el Museo Jeu de Paume en París. A exhibido su trabajo en exposiciones individuales y colectivas dentro y fuera del país, se destaca el estreno de su película “AMARGO COMO LA VIDA”, dedicada al pueblo Saharaui en exilio, esta película fue estrenada en Europa en el CENTRO CULTURAL MATADERO MADRID. Ha sido nominado a becas y premios de creación como: la nominación a la Beca Guggenheim por el artista brasilero Paulo Bruscky en el año 2000 y la nominación al Premio Luis Caballero en el 2008. Se destaca su exhibición individual “Territorio Fugitivo”, inaugurada en marzo del 2008 en la Galería Gabriela Mistral en Santiago de Chile. Entre otros premios importantes, ha recibido el Primer Premio en el 36º Salón Nacional de Artistas en Colombia, el premio Luis Caballero en el 2010, el Primer Premio en el salón de Arte Joven, el Primer Premio en el I Salón de Arte Bidimensional, el Primer Premio en el Salón Kent Explora de la British American Tobaco e innumerables menciones y reconocimientos a su trabajo.

En el 2014 se ha publicado el libro Mario Opazo: Trayectoria 1969-2012, escrito por Natalia Gutiérrez, antropóloga, teórica y curadora de arte colombiana. Algunas de sus últimas obras se concentran en exploraciones audiovisuales, desde el video arte hasta producciones más cercanas al cine ensayo, cuenta con una videografía que se destaca por su tono poético y político, poniendo de relieve las pulsiones del hombre actual, su estado de errancia y la crisis política y social del mundo contemporáneo. Se destaca también su trabajo de instalaciones plásticas, realizando intervenciones y construcciones en la arquitectura, proponiendo desde la obra un escenario para la experiencia sensible a través de la cual el cuerpo del público experimenta regímenes de control tomados de las arquitecturas de poder y el desenvolvimiento del cuerpo en el tiempo y en el espacio de la obra que se da como apertura a la imagen.

La trayectoria de Mario Opazo supera ya las dos décadas, su obra se expone desde el año 1992 de manera permanente, participando en las discusiones sociales que se dan a la luz de los escenarios públicos, escena a la que no ha sido indiferente su trabajo.

    (…)“En la obra de Opazo, mirar la actual condición humana desde la alegoría de la expulsión del paraíso es igual a mirar por el reflejo del escudo de Perseo. Es decir que se debate en forma indirecta una realidad a partir de acciones imposibles, eventos repetitivos y alegóricos que a veces no tienen fin y que otras veces ni siquiera tienen objetivo, como el inalcanzable ascenso hacia la bandera en la montaña de arena de Canción de amor No. 1, como intentado conquistar ineficazmente un territorio. En Canción de amor No. 2, la acción cobra sentido cuando se emplea la ceguera como herramienta para generar un gesto repetitivo, redundante y absurdo donde el riesgo frente a la caída y el reconocimiento del mundo a través de los demás sentidos y la virtualización del territorio cuando el plano físico desaparece”.

 (…)“Los límites que dejan de ser físicos y que se remiten a ser referencias políticas son el espacio para nuevas reflexiones en la obra de Opazo, y seguramente de ahí es que surja tanto interés por las sociedades que se han preocupado por erigir límites físicos para evitarla amenaza ante su soberanía. La circunstancia del límite, del muro que protege y contiene, aparecerá entonces constantemente en la obra del artista señalando la inconsecuencia entre las condiciones del mundo contemporáneo que le exigen al hombre contemplar el nomadismo a diferencia de países que han erigido fronteras para impedir el desplazamiento y acogen el confinamiento como status vivendi”.

 “(…)El motivo más importante por el cual la obra de Opazo aparece descollante en la producción local es por su imposibilidad de poderse identificar con un territorio; es decir que a diferencia de la obra de otros artistas contemporáneos, Opazo –desde dinámicas que han sido catalogadas como gestos micropolítico toma una postura crítica que no alude aun territorio especifico sino a una condición humana”.[1]

 

  (…) “La obra artística de Mario Opazo se presenta ahora en toda su extraordinaria importancia. Pocas veces se tiene la ocasión de en verdad conocer, adquirir conocimiento. Y poquísimas veces esto sucede por medio de la imagen.

   La inmensa responsabilidad epistemológica que la imagen otorga al artista está aquí asumida sin concesiones. Es como si el artista asumiese el punto de vista del ángel de la historia de Walter Benjamin. Donde los hombres ven una sucesión de eventos, el ángel ve un creciente acervo de ruinas. De estas ruinas informes, sin embargo, el artista -a diferencia del ángel de la historia que nada puede hacer- derivará por medio de la imagen un fugaz discernimiento de los tiempos (una cierta y propia idea de belleza y una cierta y propia idea de moral)”.[2]


[1] “PORTÁTIL”, Christian Padilla, Historiador de Arte

[2] De tigres y luciérnagas o, mejor, de espejos (a propósito de la obra de Mario Opazo). Alejandro Burgos”, Curador de Arte Contemporáneo

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